Algunos seres humanos desde el momento en el que empiezan a tener uso de razón, y al darse cuenta de que están en el mundo, comienzan a cuestionarse ¿cuál es su papel en la vida?, ¿qué es lo qué les toca hacer como parte de su misión personal?, etc,...durante mucho tiempo pasan noches sin dormir, preguntándose una y otra vez ¿el porqué de su existencia?...
No pueden resignarse a pensar que sólo están aquí en el mundo para “simplemente vivir” y que definitivamente, tiene que haber un motivo más profundo que “eso”...
Es entonces, en esta búsqueda que inicia el camino hacia el autodescubrimiento de su poder más grande: elegir libre y responsablemente, el modo en el que le va a dar un sentido significativo a su existencia, explotando sus recursos personales más nobles. Buscando en qué él puede ser más y mejor como ser humano, compartiéndose a sí mismo hacia los demás, a través de su profesión ética, su servicio auténtico y desinteresado, su forma de ser congruente, su testimonio de vida transparente y su gran amor hacia la humanidad.
Siendo así pues, tan sencillo el poder vivir con sentido, nos complicamos demasiado la existencia, tratando de llenar vacíos existenciales, con cosas superfluas, que desgraciadamente, en lugar de ayudarnos a sentirnos felices y satisfechos, sólo nos generan frustración y desencanto.
Es un hecho que cuando el ser humano se da cuenta de esto, empieza entonces a buscarle sentido a su existencia, a través de cosas tan sencillas, tan prácticas y tan accesibles como dar amor a sus semejantes en cualquier medio donde se mueva: en la familia, el trabajo, la escuela, los amigos, la vida espiritual, etc.
No pueden resignarse a pensar que sólo están aquí en el mundo para “simplemente vivir” y que definitivamente, tiene que haber un motivo más profundo que “eso”...
Es entonces, en esta búsqueda que inicia el camino hacia el autodescubrimiento de su poder más grande: elegir libre y responsablemente, el modo en el que le va a dar un sentido significativo a su existencia, explotando sus recursos personales más nobles. Buscando en qué él puede ser más y mejor como ser humano, compartiéndose a sí mismo hacia los demás, a través de su profesión ética, su servicio auténtico y desinteresado, su forma de ser congruente, su testimonio de vida transparente y su gran amor hacia la humanidad.
Siendo así pues, tan sencillo el poder vivir con sentido, nos complicamos demasiado la existencia, tratando de llenar vacíos existenciales, con cosas superfluas, que desgraciadamente, en lugar de ayudarnos a sentirnos felices y satisfechos, sólo nos generan frustración y desencanto.
Es un hecho que cuando el ser humano se da cuenta de esto, empieza entonces a buscarle sentido a su existencia, a través de cosas tan sencillas, tan prácticas y tan accesibles como dar amor a sus semejantes en cualquier medio donde se mueva: en la familia, el trabajo, la escuela, los amigos, la vida espiritual, etc.
Ojalá que este “darse cuenta” no llegue demasiado tarde, y que empiecen a partir de hoy, a ser felices desde las pequeñas cosas que nos da la vida, sin olvidar como decía Amado Nervo: “Que nosotros somos el arquitecto de nuestro propio destino”, y que aunque muchas veces las situaciones de la vida nos empujen a tomar una decisión equivocada, nosotros podemos marcar la diferencia, asumiendo esta gran responsabilidad con elecciones positivas y constructivas, sin dañarnos a nosotros mismos, ni a los demás...movidos siempre por y en el amor....Xóchitl Barco

